Dicen que todo esfuerzo tiene su recompensa, y hoy, en nuestra bodega, sentimos el eco de esas palabras con especial intensidad. La Guía Repsol ha reconocido la labor de Carmen Gloria Ferrera, una mujer que ha sabido honrar con maestría el legado de sus antepasadas y guiar con pasión el destino de Bodegas Ferrera. Este reconocimiento es un tributo a la historia de una saga matriarcal que ha convertido el amor por el vino en una auténtica forma de vida.
El alma de una bodega con historia
En lo más alto del Valle de Güímar, entre laderas volcánicas y el vaivén de los vientos alisios, se forjó el sueño de nuestra bodega. Una historia que comienza con Magdalena, una mujer adelantada a su tiempo que supo ver en estas tierras la posibilidad de crear algo extraordinario. Su hija Maruca continuó el camino, desafiando tradiciones y demostrando que la excelencia en el vino no entiende de géneros, sino de pasión y dedicación.
Sobre estos cimientos, Carmen Gloria Ferrera tomó las riendas de la bodega con la misma determinación de sus predecesoras. Desde la infancia, el aroma del mosto, la textura de la vid entre los dedos y el crujir de la tierra bajo los pies formaron parte de su universo. Aprendió, escuchó y, con el tiempo, reinventó la tradición, dotándola de un nuevo significado. Hoy, junto a su hijo Juan Rubén, ha logrado que nuestra bodega sea un referente en la viticultura de altura y en la recuperación de variedades autóctonas.
Vinos que nacen entre las nubes
Elaborar un vino es un arte que requiere paciencia, intuición y respeto por la tierra. En nuestras fincas cultivamos variedades como la malvasía aromática, el albillo criollo y la vijariego negro, entre otras. Son vinos que capturan la esencia del Atlántico, el carácter del suelo volcánico y la pureza de un clima que moldea cada racimo con su propio tempo.
La viticultura de montaña que practicamos es un reto y, al mismo tiempo, un privilegio. La altitud aporta frescura y complejidad a nuestros vinos, dotándolos de una personalidad única. Pero también exige compromiso y esfuerzo. Carmen Gloria ha sabido aunar tradición y modernidad, apostando por la agricultura ecológica y un proceso de elaboración respetuoso con el entorno, sin prisa, dejando que cada vino cuente su propia historia.
Un reconocimiento que nos inspira
Recibir el reconocimiento de la Guía Repsol es mucho más que una distinción; es un impulso, una reafirmación de que el camino que recorremos tiene sentido. Es también un homenaje a quienes han confiado en nosotros, a quienes brindan con nuestros vinos, a quienes sienten, como nosotros, que cada botella es un pedazo de esta tierra viva.
Este honor nos invita a seguir con la misma pasión que ha guiado a nuestra familia desde hace generaciones. A seguir elaborando vinos que emocionen, que hablen de nuestro paisaje y de la historia que llevamos en la sangre.
Desde Bodegas Ferrera, queremos agradecer a todos los que forman parte de esta aventura. Cada reconocimiento es, en el fondo, un recordatorio de que el verdadero valor del vino reside en las manos que lo crean y en quienes lo disfrutan.
Si quieres conocer más sobre nuestra historia y nuestros vinos, te invitamos a leer el artículo completo de la Guía Repsol aquí.